Sábado, 27 - May - 2017
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Pescando en el embalse de Loriguilla. La pequeña escuela

Pescando en el embalse de Loriguilla
La pequeña escuela

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Texto y fotos: Vicente Gargallo.

 

A su paso por el río Turia con sus cristalinas y limpias aguas, encañonado entre unos bonitos valles de verdes pinadas, nos encontramos con la pequeña presa de Loriguilla que forma este peculiar embalse de pequeñas dimensiones, en las cuales alberga algunos basses y lucios de escándalo, un embalse muy bello donde capturar algún que otro récord.

 

Este pequeño embalse de aguas ultra cristalinas, goza de una tranquilidad enorme al no estar demasiado presionado, dada la cercanía de su hermano mayor Benagéber, que cuenta con mejores accesos y mayor cantidad de peces. No por ello debemos pensar que la pesca va a ser más fácil, dado que sus aguas tan cristalinas, las escasas coberturas y la llanura de sus orillas nos dificultarán y casi obligarán a reducir sedales al máximo para asegurarnos algunas capturas en los peores días.

Especies que pueblan sus aguas
En este reducido pero estable ecosistema conviven las mismas especies que en el resto de embalses valencianos a excepto de la lucioperca, que aunque se ha escuchado algún rumor, pero como casi todos los rumores, hasta que no aparezca una fotografía no se sabrá.

Alburno. Es la especia más abundante del embalse con multitud de cardúmenes repartidos por todas las orillas, este pequeño ciprínido es el causante de que los depredadores de estas aguas estén sumamente fuertes y sanos unido a la gran calidad de sus aguas. Lo encontramos en casi todos sus tamaños, pero el más representativo y abundante es el de siete a once centímetros de longitud, bocado ideal para los depredadores que les dan caza sin tregua en cualquier lugar del embalse.

Carpa Común. Es sin duda la especie deportiva más abundante en estas aguas, con gran cantidad de ejemplares que deambulan por las orillas en busca de comida y algún alburno mal herido para pegarse un buen homenaje. Como ocurre en la gran mayoría de embalses donde comparte hábitat con los alburnos, ha adoptado el comportamiento cazador que tantos sustos y alegrías nos da a los pescadores de lance. El tamaño más abundante de estas aguas ronda de los dos a los cuatro kilogramos de peso, un buen tamaño para los pescadores de carpfishing que no aprovechan el potencial de la carpa de este embalse. También es bastante común observar ejemplares muy superiores de ocho y diez kilogramos de peso.

Carpa royal. No es tan abundante como el anterior pero cabe destacar que esta especie demuestra más agresividad ante los artificiales que la común. En estas aguas alcanzan un mayor crecimiento y peso. Otra buena excusa para intentar animar a los carperos. En estas aguas ha habido alguna captura a fondo con patata cocida o maíz que han superado los doce kilos de peso.

Barbo del Mediterráneo. Es sin duda el ciprínido menos abundante de estas aguas, pero por ello no deberemos menospreciar su captura. En estas aguas de tanta calidad, se crían auténticos “torpedos con aletas” que nos pueden deparar unas increíbles y veloces batallas si logramos su captura con equipos livianos, pescándolo tanto a fondo con cebo, como pescando a cola de rata con pequeñas ninfas y imitaciones de hormiga alada en plena temporada. Este embalse reúne unas características que a buen seguro los apasionados de la pesca del barbo a mosca sabrían aprovechar para pescar este escurridizo pez: playas someras y limpias de obstáculos en el agua y la orilla para no molestar al lanzar, con fondos de grava donde suelen alimentarse, divisándose a la perfección.

Black bass. La podemos encontrar en casi la totalidad del embalse, disponiendo de una buena población de ejemplares del kilo a kilo ochocientos, que serán las capturas más habituales, recordar que son ejemplares muy astutos, que sin un mínimo de cuidado en la presentación o localización del mismo, nos detectará antes de que lo detectemos nosotros, dada la orografía y casi ausencia de estructuras en las orillas y la extrema claridad de sus aguas que podemos y puede divisarnos a muchos metros de distancia. Más difícil en su localización y más aún engañarlos son los gigantes basses que esconden estas prolíficas aguas, que han superado en ocasiones los tres kilogramos largos de peso.

Lucio. Este magnífico cazador, antaño omnipresente en esta agua, por culpa de las grandes sequías y la poca vegetación de la que disponía este embalse, no lo dejaron proliferar como en el resto de embalses de su alrededor. Hoy en día lleva bastantes años con un nivel estable de agua, lo que ha producido una mejoría en la cantidad y calidad de ejemplares, no siendo rara la jornada incluso estival que no nos aguamos con la captura de algún lapicero, el tamaño actual de los ejemplares ronda de los tres a cinco kilogramos de peso. Los ejemplares más grandes que se han capturado en estos últimos años rondaban de ocho a los diez kilogramos, un buen tamaño ha considerar el poco tiempo que lleva recuperándose la especie. En poco tiempo seguro que tendremos noticias de algún gran lucio cercano a los trece o catorce kilos.

Percasol. No tan abundante como hace tan apenas unos pocos años, cuando las poblaciones de depredadores estaban de capa caída por las fuertes sequías que hubo antes de estos últimos años lluviosos, encontramos bastantes ejemplares por todas la orillas y destacar el gran tamaño que alcanzan algunas de ellas llegando a alcanzar un palmo de longitud. Sería una buena opción su pesca a mosca para pasar los ratos de inactividad de sus depredadores.

Trucha arco iris. Es casi anecdótica su presencia y más su captura, pero algunas ocasiones se han pescado accidentalmente mientras se intentaba la captura del bass con pequeños artificiales e incluso con maíz, intentando tentar alguna carpa o barbo. No recomendaría intentar su pesca.

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Anguila. Últimamente casi extinguida, aún cuenta en sus aguas con grandes ejemplares que son capturadas a fondo con hígado de pollo o similares. Suelen ser ejemplares del kilo a los tres kilos.

Zonas de pesca
Al tratarse de un embalse de reducidas dimensiones encontraremos que las zonas se encuentran muy cerca las unas de las otras, pero diferenciándose muy bien.

Zona derecha de la presa. Aquí encontraremos una de las pocas rampas de este embalse. Es casi imprescindible llevar un todo terreno para echar la embarcación (solo está autorizada la pesca a motor eléctrico). Esta orilla posiblemente sea la más caminable en cuanto a distancia, un poco escarpada en un par de puntos pero es muy somera, como casi todo el embalse. En esta orilla dispondremos de varios puntales que se introducen muy poco a poco en el agua, más adelante encontraremos una gran recula poco profunda y con mucha cobertura vegetal donde tentar basses y lucios. Más adelante tendremos la orilla un poco más abrupta para andar pero merece la pena, nos conduce hasta dos pequeñas reculas donde suelen capturarse con asiduidad buenos ejemplares de bass.

Zona izquierda de la presa. Esa zona es inaccesible desde la orilla pero es un buen punto para la pesca desde embarcación o “pato”, dispondremos de varias reculas intercaladas con pequeños cortados de piedra y muchos árboles tumbados sobre el fondo donde a buen seguro habrá siempre algún bass.

Las playas. Más conocidas como la orilla de enfrente por los pescadores más asiduos, disponemos de un par de caminos que nos conducirán hasta ella, con un buen pateo o la ayuda de un buen todo terreno, podremos acceder a ella y pescar casi solos durante toda la jornada, es una zona con largas playas de tierra y algún arbusto en las orillas, cuenta con poca presión de pesca y se trata de un lugar donde encontraremos paseando muchos ejemplares de bass. Otra cosa es que los consigamos engañar.

La cola. Esta zona cuenta con bastante orilla pescable y cantidad de playetas con ramaje en las orillas y el agua un poco más turbia. Es una zona muy buena para la pesca a superficie a primeras y últimas horas en los meses estivales. En esta zona observaremos una preciosa Ermita restaurada actualmente que le da un toque característico al lugar.

Recula del puente y la garganta. Estas dos zonas las hemos puesto juntas dada su escasa cercanía y reducido perímetro de pesca, están situadas en la zona media del embalse y son casi exclusivas para la pesca desde embarcación dado su difícil acceso desde la orilla, por ser muy escarpadas y con mucho matorral. Estas dos zonas son muy lucieras y en las cuales se han capturado los mayores lucios, más adentro del puente accedemos a un larga cola del embalse con infinidad de palos semi-sumergidos, lugar donde en buena época podremos realizar excelentes pesqueras o comernos un “bolo” descomunal.

Algunos consejos y trucos
Antes de acudir a este embalse deberíamos de llamar a CHJ o ala FPCV para informarnos un poco de las vedas de navegación, limitaciones, etcétera. Para pescar en este embalse de aguas ultra cristalinas la mejor opción será la pesca finesse y en especial la pesca al split shot. Los lances súper largos y las presentaciones livianas en tamaño y gramaje del lastre, muchas veces nos marcarán la diferencia de una jornada productiva a la de un fracaso estrepitoso. Son peces muy desconfiados y difíciles de sorprender dada las pocas posturas para cazar que tienen y el comportamiento migratorio que adoptan. Otra opción es la pesca a power fishing con señuelos silenciosos, por culpa de la gran desconfianza que muestran ante los señuelos ruidosos y mejor siempre en colores naturales.

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