Viernes, 28 - Jul - 2017
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Pescando basses con mosca

Pescando basses con mosca
Una visión moderna para su pesca

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Texto y fotos: Karim Kharkhour.

 

Mi relación con la pesca con mosca está muy ligada al bass, no en vano arrancó con este pez. Y es que yo también pertenezco a ese numeroso grupo de pescadores que empezaron en esto de la cola de rata sin haber pasado previamente por los salmónidos.

 

Fue entre Rabat y Casablanca, Marruecos, hace ya más de dos décadas cuando oí hablar por primera vez del black-bass. Big-mouth le decían algunos (boca grande en relación a su nombre en inglés) aunque también lo oía llamar Anchigan por parte de los francoparlantes. Transcurría todo en la charca de una finca privada donde había basses no muy grandes, pero en abundancia. Paul, un ingeniero agrícola casado con una pariente lejana, cogía una caña y carrete que en nada se parecían a los que usaban mi padre o mis primos para el surfcasting, con un sedal muy grueso y con una suerte de elegantes latigazos colocaba en el agua unos diminutos y divertidos muñecos con patitas de goma y plumas de colores. Los basses subían y lo abatían con una violencia y crudeza extrema. Aquella secuencia junto con los saltos de los peces cuando eran capturados, me fascinó. Era algo completamente nuevo, nada parecido a lo que había visto antes. Con mis doce o trece añitos me quedé prendido de esa forma de pesca, hasta hoy día.

Líneas multipunta, la revolución
QuadTip, VersiTip, MultiTip, Change-a-Tip… llámalas como quieras dependiendo de quién las manufactura. Son un modelo de líneas muy diferentes a lo que estamos habituados a usar. Son colas de rata de cabeza intercambiable, un concepto muy parecido a las cabezas lanzadoras, pero el tramo intercambiable viene a medir unos tres metros, mucho más corto que una shooting y no genera tanta carga a la caña durante el lance ni sale a la misma velocidad.

La idea es contar con una línea de un comportamiento ponderado que te permita trabajar la mosca a diferentes niveles ya que las cabezas suministradas suelen ser flotante, transparente, de hundimiento III y hundimiento V

La primera impresión que me suscitaron estas líneas tras su lanzamiento al mercado no fue precisamente la de mucha aceptación, y lo cierto es que hoy día tampoco cuentan con un gran público. No obstante, con los años y defendiendo una pesca polivalente del bass, me he ido dando cuenta que son fundamentales. A medida que va pasando la jornada de pesca te vas encontrando con multitud de circunstancias, sobre todo pescando desde orilla, con peces que se comportan de diferente manera o que están situados en distintas posturas. Entonces, las líneas multipunta te permiten situar la mosca allá donde se presenten los peces. En segundos puedes pasar de colocar un popper sobre un tronco hundido, a ponerte al blind casting en busca de peces a medias aguas… Muy importante la punta transparente. Los peces son cada vez más recelosos, fundamentalmente en escenarios con gran presión. Estas son las responsables de que caigan los basses más huraños y esquivos sobre todo cuando se emplean pequeñas moscas como las worms en chenille o minnows en sus versiones más realistas.

Jigs, moscas y moscas-jig
Cuando me preguntaban por mis señuelos favoritos para la pesca al lance ligero del bass, yo siempre contestaba lo mismo: los jigs. Porqué los jigs ¿? A priori es un señuelo que dependiendo de su lastrado puedes trabajar con él a diferentes alturas. Es un artificial llamativo, las tiras de látex o silicona que forman su faldón atraen sobremanera al centrárquido. Encima, puedes añadirle un mayor atractivo colocándoles trailers de vinilo o rattles. Un jig apenas se engancha, puedes trabajar con ellos en los lugares más recónditos y sacar los basses más inaccesibles.

Entonces, buscando una mosca que se revele tan efectiva como un jig sin que su apariencia perdiese la seña de identidad de una mosca, empecé empleando las Cone Jigs de Bob Popovic, que resultaron ser letales por el movimiento de las tiras de silicona que conforman su cola. A partir de ahí fui entremezclando diferentes patrones de moscas para bass hasta llegar a la Jig’m all, que es lo más parecido a un jig con un trailer. Se trata de una mosca con una cola tipo twister en silicona, con cuerpo en ultrachenille o flash chenille (dependiendo del color y el efecto que busquemos), el faldón está hecho de tiras redondas de látex, y aunque el lastre lo confiere una cabeza cónica le podemos añadir vueltas de hilo de plomo bajo el chenille. Como no podría ser de otra forma, la jig’em lleva antialgas, y va montada sobre anzuelos marinos amplios como el 800SP de Tiemco o SC15 de Gamakatsu. Y porqué anzuelos marinos ¿? Pues porque esas mismas moscas me sirven para pescar pargos y cuberas debajo de los mangles en aguas tropicales. Así de efectivas se muestran.

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El equipo
Del #6 al #8. Esa es la regla general que venimos siguiendo desde hace años. A mayor numeración cuanto más complicado sea el entorno, y al revés cuanto más complicados estén los peces. Y es que sacar un bass de cierta talla de entre la maleza no es tarea fácil para un equipo liviano, pero irse más allá de una caña del #8 es pecar de sobredimensionado. Sin embargo no hay nada más letal que una lombriz en ultrachenille o un Gummy lanzado con un equipo del #6… no hay pez por muy recelosos que sea que se le resista.

En el mercado de la pesca con mosca, la tendencia ha ido hacia la especialización. Hay firmas que en los últimos años han apostado por el bass creando series especiales para este depredador. Así por ejemplo Sage dispone de su gama Bass, o las Shore Stalker de G-Loomis… todas tienen en común una longitud muy corta, por debajo de los 9’, por dos motivos fundamentalmente: uno el hecho de pescar desde embarcación no requiere de cañas excesivamente largas; segundo porque sacar un bass de entre la maleza es una tarea que se ejecuta mejor con una caña corta que una convencional de 9 pies. Particularmente, y pescando desde orilla, sigo empleando cañas del 9, eso sí, son series de cañas para agua salada con una potencia y un butt que te permite domar al pez por muy complicado que sea el entorno. Cierto es que para lugares enmarañados y lances cortos, son algo más engorrosas, pero los escenarios que se me presentan por lo general no me han obligado a plantear un cambio de estrategia.

Buscando el lugar perfecto
Hay algo que no ha cambiado durante todos estos años, pero sí he ido enfatizando, y es mi criterio a la hora de buscar el sitio perfecto, el escenario que arroje basses en cantidad y calidad, o lo que es lo mismo: la diversión garantizada. El denominador común para estos lugares es que han de ser remotos. Lugares a los que sea difícil llegar en coche, y a los que pocos accedan y por tanto con poca o nula presión pesquera. Fundamental ir más allá de donde los senderos se acaban y has de verte en ocasiones “rompiendo monte” para abrirte camino hasta llegar a una zona abierta y poder lanzar. Sigo tratando de ir también a lugares no navegables. Una embarcación puede situarnos a cualquier spot “bueno” en cuestión de minutos, por tanto suelen tener pocos sitios por descubrir o poco presionados.

En un embalse no navegable (dependiendo de la Comunidad Autónoma), casi siempre quedarán puntos vírgenes a los que no se llegue a pie y a los que podríamos acceder con un “pato” o vadeando

A margen de la presión, hay elementos que pueden dar una idea del potencial de un determinado escenario. Son criterios estos que perduran en el tiempo. Así por ejemplo, un nivel constante significa varias cosas: primero y fundamental que las puestas de los peces no corren peligro por un ascenso/descenso brusco del nivel del embalse, lo que supone una continuidad en la especie y por ende un enriquecimiento de la población centrárquida. Por otro lado para nosotros es más fácil tener localizadas las zonas de pesca; un punto caliente para el bass lo será siempre, pero puede que deje de serlo si sube o baja el nivel del agua. Igualmente un lugar que disponga de abundante cobertura ofrece más garantías para arrojar basses de gran tamaño. A parte de que ahí el bass dispone de cobijo para vivir y guarecerse de sus depredadores, y serán nuestro objetivo número uno. Si estamos en algún lugar con cierta presión pesquera, el efecto es completamente el contrario.

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