Miércoles, 29 - Mar - 2017
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Pesca estática de la lucioperca

Pesca estática de la lucioperca

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Texto y fotos: Tomás Pellicer.

En el caso de la lucioperca, el hecho de permanecer en un punto fijo es el 80 por ciento de su pesca. No son peces que cacen apostados, sino que acuden a ciertas zonas a alimentarse. Es básico esperarlas en estas zonas. Lo más importante de estos peces es hacerse a la idea de que son complicadísimas, impredecibles, caprichosas, selectivas, repentinas en sus golpes de actividad, además de muchos otros “defectos” que hacen que su pesca se vuelva endemoniada y altamente adictiva. Son peces que destrozan los nervios del pescador y lo llevan a la locura.

La lucioperca es un animal que cierra la boca o desaparece y nos deja sin ninguna opción. Solo las vamos a pescar estando en el sitio adecuado y ellas decidirán el momento. Al margen de lo importante que es la técnica, a nivel estratégico, ésta es la principal clave. La paciencia, la confianza en nosotros, en nuestras deducciones.

Si queremos coger peces grandes, la única manera es esperarlos en sus zonas de alimentación y permanecer horas allí “haciéndolo bien”. Eso de que cuando las luciopercas entran en actividad se comen cualquier cosa, es un cuento. En la pesca estática, pescando hombro con hombro con amigos durante horas, es donde se ven las cosas bien. ¿Cómo podemos estar dos o tres personas horas tirando diferentes señuelos al mismo sitio y de repente, alguien haga algo que funcione y coja tres peces seguidos? Solo eso y de esa manera. Estas situaciones de peces extremadamente selectivos, es el día a día de la pesca de la lucioperca. Solo descubres esto cuando empiezas a manejar una gama enorme de señuelos y técnicas en el río.

Hablamos de dar entre todos 500 lances a una zona concreta, todos los lances con intención y de cómo después de 4 horas, “x” peces se decidan a comer “x” señuelo en un momento concreto. Por eso es tan importante acechar a las luciopercas durante horas.

Y por eso es igual de importante dominar ciertas técnicas bien, pero hablamos ahora de estrategia y mente. Todas las zonas y todos los peces que tengo los conseguí de la misma manera. Recorriendo largas distancias con el “pato” y al cabo del tiempo, centrándome cada vez más en las zonas donde conseguía picadas, para acabar pescándolas como un robot donde comen y donde realmente abren la boca.

Excepto en freza, las luciopercas son muy difíciles de pescar en río a través de las estaciones. Los sitios son siempre los mismos, con variaciones. En verano, la cosa está más clara, si cabe que en freza. A estos peces les afecta mucho el calor y la falta de oxígeno en el agua. Por eso, vamos a buscarlas ahora en corrientes y zonas grandes donde el agua se mueva, aunque sea un poquito. En esta época es importantísimo pescar antes y después de que amanezca y cogerlas mientras cazan. No es un buen momento para conseguir grandes peces, pero sí cantidad. Las tres primeras horas del día y las tres últimas son las importantes. En estos momentos comen alburnos y nuestras técnicas van enfocadas a eso. No nos interesa estar tan fijos en un punto como en otros momentos, queremos movernos, ya que los alburnos lo hacen y ellas detrás. Trabajaremos áreas más grandes. Pero es importante que en las horas clave estemos en el sitio correcto.

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El “problema” de las luciopercas es que si probamos zonas nuevas en momentos de no actividad, vamos a pensar que no tienen peces cuando a lo mejor están infestados. Esto es así. Por eso es interesante perder tiempo en investigar sin preocuparnos por coger peces. Solo necesitamos saber cuáles son las zonas que les gustan en cada río en cada momento, para saber identificarlas y pescarlas en las horas buenas con fe. Lo importante es dedicarle tiempo al asunto e ir poco a poco preparando jugadas que en el futuro exploten.

El otoño es el momento en el que el agua se empieza a enfriar y se empiezan a sentir cómodas otra vez. Los cazaderos funcionarán, pero también lo harán zonas más lentas e incluso paradas. Pescar de manera estática ahora no es tan interesante, porque se empiezan a mover los peces grandes y debemos buscarlos y localizarlos.

Con el frío ya solo tengo peces grandes en la cabeza. Ya desde diciembre las suelo esperar en las que serán las zonas de freza y los cazaderos cercanos. Las más grandes siempre son las primeras en llegar a estas zonas. En invierno es interesante ponerse cemento en los pies y no moverse mucho. Insistir, porque si no pescamos peces en esas zonas, no lo haremos en ninguna otra.

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