Miércoles, 23 - Ago - 2017
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Peces peligrosos de nuestros mares

Peces peligrosos (y/o venenosos) “de aquí”

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Texto y fotos: Antonio Varcasia y Paolo Merella.

Tomando inspiración de la famosa “Deadlist catch” de Discovery Channel creo que puede ser muy interesante hacer una lista con los peligros y problemas que se nos presentan cuando vamos a pescar, claro que será una lista menos impactante como la antes mencionada, pero muy cercana a nuestro mundo cotidiano, de manera que podamos manejarnos con un poco de prudencia y conocimiento, eliminando tal vez las leyendas urbanas y más bien ahondando sobre aspectos mucho más serios.

En realidad la lista es bastante larga y por motivos de espacio me voy a centrar en algunos aspectos y peces.

Peces peligrosos más frecuentes
Entre los peces más comunes del Mediterráneo y por lo tanto más peligroso, podemos mencionar los traquínidos (“arañas”), que por lo general son capturados en los fondos arenosos ya sea con cebos naturales como con artificiales en barco o desde tierra. En nuestras costas existen cuatro especies (Trachinus vípera, T. araneus, T. radiatus, T. draco) y si bien la T. vipera parece ser la que tiene el veneno más potente, a menudo el tamaño implica que la cantidad de veneno inyectado por los ejemplares más grandes sea mucho más doloroso (pueden llegar a medir hasta 40-50 cm de longitud).

Las espinas venenosas se encuentran antes de las aletas dorsales (por lo general muy visibles) y encima de los opérculos, donde son menos evidentes (causando problemas por este motivo). Por lo general el contacto con los pescadores se da cuando se pesca vadeando sin zapatos o botas, o simplemente cuando se quiere liberarlos. Es por esto que es mejor usar guantes y pinzas con la punta larga en el momento de liberarlos, prestando mucha atención al pez que es siempre muy activo y está cubierto de baba, así que es extremadamente resbaladizo.

El veneno no es mortal pero es termolábil: puede ser útil sumergir la parte afectada, por lo general la mano o el pie, por lo menos una hora en agua caliente, incluso en agua salada. El dolor generalmente alcanza su punto máximo en 30-40 minutos difundiéndose del área afectada y luego volviéndose menos intensa, pero en algunos casos es muy fuerte y puede durar hasta 24 horas y está acompañado de hormigueo y alteraciones sensoriales de la piel cerca de la zona afectada.

En estos casos, además de las toxinas de los peces, es importante estar atento a cualquier reacción alérgica en individuos hipersensibles

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Las escórporas (S. porcus, S. scrofa, S.notata), recientemente en el centro de atención gracias a la light rockfishing están dotadas con espinas venenosas a nivel de los rayos de la aleta dorsal y del opérculo branquial que están conectados a las glándulas venenosas que hacen su picadura muy dolorosa. Como con los traquínidos sus toxinas son termolábiles, debido a que estos peces son mucho menos agresivos y más fáciles de desenganchar, afortunadamente sus picaduras son mucho más raras.

Los dasiátidos (rayas) (Dasyatis pastinaca, D. centroura, D. violacea) son peces cartilaginosos y de fondos que pueden alcanzar grandes dimensiones, además de estar armados con un aguijón en la base de la cola (a diferencia de las rayas, que son similares pero sin aguijón). Si el animal es molestado, cuando levanta su cola puede clavar el aguijón en la victima inyectando el veneno. Esta picadura provoca síntomas como dolor e hinchazón localizados que aumentan de intensidad y pueden durar desde 12 hasta 48 horas y pueden dar reacciones alérgicas. Lamentablemente son bastante comunes y numerosos los casos de personas picadas por estos animales, uno de ellos es el del famoso cazador de cocodrilos Steve Irwin, que fue atacado por una Dasyatis brevicaudata durante la filmación de un documental.

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El mejor consejo es siempre actuar con extrema prudencia, sobre todo para los pescadores de surfcasting que se pueden encontrar una especie de esta clase en la otra parte del hilo, tal vez de noche, tal vez cortando y evitando complicaciones innecesarias

Dos mitos de la TV: los tiburones y las barracudas
De hecho, los primeros, y en particular el temido tiburón blanco, son especies tan raras que la posibilidad de encontrarlas en aguas costeras, es casi cero. Sin embargo, hay un tiburón potencialmente peligroso si no se tiene mucho cuidado, me refiero al tiburón mielga (Squalus acanthias), pez de nuestras aguas que por lo general se pesca a volantín profundo. Es una especie que por la presión de la pesca se ha propuesto incluirla en el Apéndice II de la CITES –en el mismo nivel que el tiburón blanco– para regular el comercio internacional y en el que, obviamente, recomendamos encarecidamente la liberación.

Cuando son capturados se defienden arqueando la espalda tratando de golpear con sus aletas situadas en la parte posterior. La picadura del tiburón mielga causa un edema difuso, eritema y un dolor ardiente que puede durar más de seis horas, debido a la liberación de una sustancia tóxica producida por algunas glándulas venenosas que están en la base de las aletas. No se han reportado casos de síntomas más severos, sin embargo, es importante que las personas alérgicas (por ejemplo, a las picaduras de insectos) estén particularmente atentas.

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