jueves, 23 - Nov - 2017
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Las lubinas del Cantábrico…

A por las lubinas del Cantábrico… al “curri”

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Texto y fotos: José Valle González.

Probablemente éste sea el pez más buscado y apreciado de nuestras costas, unas veces por su carne, otras como trofeo, puesto que o bien por su escasez o por su astucia, cada día se pescan menos y de menor tamaño. Vamos a aprendes a pescar mejor las lubinas del Cantábrico.

Como bien sabemos, la lubina se mueve mucho a lo largo del año por nuestras costas, por todo tipo de lugares y fondos, bien sean estuarios, diques, desembocaduras de rías, puertos, playas, pedreros etcétera y en variedad de fondos, arenosos, de cascajo, y sobre todo, en esos pedreros donde las rocas forman unas especies de pasillos, los cuales frecuenta nuestra amiga en determinadas épocas del año, para emboscar a sus presas. Se mueven en profundidades comprendidas entre los cuarenta metros y apenas una cuarta de agua, esto último es bien sabido por todos aquellos que las pescamos también desde la orilla.
A lo largo de este artículo intentaremos despejar dudas sobre la lubinas del cantábrico, y los siguientes puntos, que de una manera u otra son los que nos suelen traer quebraderos de cabeza:

– Equipos que empleamos en curricán; hasta cinco cañas (modelos), carretes, (modelos) líneas, (relleno, longitud y marcas), bajos (longitud y marcas).

– Colocación de las cañas en el barco, y por qué se colocan así.

– Distancia de líneas y por qué.

– Señuelos que empleamos, dónde y cuándo ponemos cada uno de ellos y por qué. Distintas acciones de los mismos; distintas profundidades que alcanzan etcétera.

– Marcas y colores que se emplean.

– Velocidad del barco al curricán.

– Mejores momentos, lugares, estado del mar, mareas, (vivas o muertas, pleamar y bajamar), mejores meses, mejores vientos, cuáles son sus fondos,

– Qué señales externas nos pueden decir algo, (pajareras etcétera).

– A qué profundidades máximas y mínimas podemos pescar.

– Salida de rías, pasillos, islas, petones etcétera.

Puntos clave
La dieta de este serránido es variada, dependiendo del mes en el que nos encontremos, hay que tener en cuenta que es un pez que podemos pescar durante todo el año.

Prácticamente se comen todo lo que se mueva, lisas, xardas, mirlotos, sardinas, agujas, lanzones, palmeras –sargos pequeños–, patexas, etcétera, y en primavera cuando empiezan las primeras riadas, en las desembocaduras de los ríos salmoneros, es donde ellas están a la espera de la bajada del esguín –alevines de salmón–, que empiezan su vida en el mar.

Y también es aquí donde desde octubre comienzan sus incursiones río arriba hasta lugares realmente insospechados, donde el agua es prácticamente dulce, a la caza de la angula. Suben con la pleamar en su busca y siempre por la noche, especialmente cuando es luna llena o nueva, y se van con la bajamar, y así vuelta a empezar.

A mi entender, y por experiencias propias y de un gran número de amigos dedicados a la pesca de este pez, los mejores meses del año se comprenden desde abril hasta noviembre, cuando el número de capturas se incrementa respecto a los meses anteriores.

Los mayores ejemplares, los pescamos siempre en el más crudo invierno, así que merece la pena pasar un poco de frío

Amanecer, anochecer, angulas y esguines

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COMO SIEMPRE SE HA DICHO, LOS MEJORES MOMENTOS PARA SU PESCA SON EL AMANECER Y EL ATARDECER, CUANDO PARECE QUE SU ACTIVIDAD ES MAYOR, pero también hay otros momentos en los cuales, la voracidad de este pez parece que no tiene horario, hablamos de esos dos casos mencionados anteriormente, la entrada de la angula y la bajada del esguín. Se ha dicho muy poco de la pesca nocturna de este animal, con señuelos artificiales, pero sí que funcionan, especialmente en esas noches de luna llena, lo veremos más tarde, entrados ya en las modalidades de pesca.

¿Cuándo es más propicia su captura, pleamar o bajamar? Esta debe ser sin duda la pregunta del millón, aunque también influyen otros factores muy importantes, como el viento y el color del agua; pero si ponemos un viento favorable, unas aguas con un color idóneo, por propia experiencia yo me decantaría por la bajamar, (desde costa); porque a mi entender es en ese momento cuando los alevines están en esas aguas poco profundas, donde parece que estén más tranquilos, confiados, y donde los depredadores, parecen no llegar, al mismo tiempo los crustáceos, tienen una mayor actividad y se dejan ver correteando por las piedras –estos también tienen fallos y tropiezan–, y a su vez nosotros, nos podremos adentrar más en esos pedreros allí donde está la rompiente. Así por el contrario, la pesca embarcado requiere más agua, incluso nuestras mejores “pescatas” se han producido un par de horas antes da la pleamar o en el mismo repunte de la marea en la modalidad de curricán.

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