Miércoles, 29 - Mar - 2017
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Cómo pescar lucios difíciles

Los lucios difíciles lo son porque “aprenden” (también)

Lucio-Dificil

Texto y fotos: FEDERPESCA

Mucho se ha hablado acerca de la supuesta capacidad de aprendizaje de los peces, especialmente de truchas y basses, sin embargo, a otras especies como es el caso de los lucios (también carpas, barbos…), no les presuponemos esa virtud.

No nos extenderemos acerca del supuesto “aprendizaje” de los peces. Digamos que sí, que “aprenden”, aunque en realidad se trate de puro instinto de supervivencia o de otros comportamientos dirigidos a evitar peligros. El caso es que los lucios grandes han sobrevivido durante años es nuestros ríos y embalses, y eso hoy en día casi nunca será fruto de la casualidad.

Hace sólo unos pocos años…
No hace tanto que embalses como El Atazar, Entrepeñas, Buendía… (principio de los 90) daban lucios excepcionales. Menos tiempo aún si hablamos del Guadiana (Cijara, Orellana…), y de hecho todavía estos últimos albergan buenas poblaciones del esócido. El caso es que en los tiempos que corren el lucio no se encuentra precisamente en su mejor momento, y será necesario buscar embalses poco explotados (por ejemplo Ricobayo), o pequeños escenarios de difícil acceso (determinadas zonas del Guadiana) para tener ciertas posibilidades de éxito. En otros destinos los lucios no son todo lo abundantes que quisiéramos y, lo peor de todo, en demasiadas ocasiones son francamente difíciles de pescar.

La alimentación del lucio, el primer problema
El primer problema con el que nos encontramos, que no es poco, es que el lucio como gran cazador que es, no se alimenta continuamente como lo harían otros peces. Un ataque de éxito (por ejemplo contra un barbo que se solea en primavera) implica un buen aporte de proteínas, lo que a su vez nos lleva a una cierta inactividad durante tiempo. Es evidente que esto no sucede por ejemplo con los ciprínidos, afanados en engullir cientos de larvas cada día… lo que para nosotros supone a su vez cientos de oportunidades para engañarlos.

La conclusión es clara: O bien estamos en el lugar y momento apropiados (lo que con experiencia y observación es hasta cierto punto posible), o le debemos ofrecer al lucio “golosinas” a las que no pueda resistirse, incluso con el estómago lleno. Estamos hablando de excitación o “capricho”, no de hambre

Los señuelos para lucios difíciles
Un lucio “fácil” atacará por hambre, busca alimento ante todo, pero ahora se trata de seducir a los lucios más difíciles del lugar…
Señuelos “golosina”. Se trata de artificiales pequeños, por lo general con movimientos verticales (no lineales y monótonos). Por ejemplo vinilos de bass, jerkbaits, etcétera. Son señuelos pequeños, poca cosa… pero perfectos para los lucios que no se acaban de decidir.

Señuelos “irritantes”. El ejemplo máximo es la spinnerbait, que gracias a sus vibraciones es el arma definitiva ante lucios complicados. Las spinnerbaits son perfectas para la pesca del lucio en cualquier circunstancia. Sin duda, el mejor artificial para esta especie con el que podemos contar.

Spinnerbait

A vueltas con los terminales
Lejos quedan ya los tiempos en los que se utilizaban terminales de acero trenzado. Y casi igual de obsoleto está el kevlar. En la pesca moderna del lucio contamos con dos opciones:
Bajos de titanio. Son perfectos. Muy resistentes, discretos, y gracias a su fiabilidad podemos emplear diámetros muy finos. Son caros, eso sí, pero su durabilidad (no se rizan ni se deterioran) hace que los amorticemos con rapidez. De un tiempo a esta parte ya están disponibles en España los de la prestigiosa firma Terminator.

Fluorocarbono. Muy fiable y discreto, debemos emplear diámetros rondando 0,80 mm. Lo único malo es que hay que manejarse bien con nudos como el “ocho” para atar el señuelo, o el allbright (conexión con la línea principal). Prácticamente cualquier marca nos servirá, aunque los más rígidos (casi todos) quitan naturalidad a los señuelos pequeños.

Lanzar… ¿presentar?
Por último, es importante quitarnos vicios de pescadores de bass (olvídate de flipping, pitching y demás lances cercanos). Evitaremos la pesca en corto, y emplearemos equipos que nos permitan lanzar, por lo menos, a una veintena de metros de distancia. Gracias al empleo de líneas trenzadas podemos bajar los diámetros y pescar con garantías a distancias importantes.

De igual forma, aunque tradicionalmente no se le ha prestado atención por parte de los pescadores de depredadores, la presentación del señuelo es muy importante. Evitaremos chapuzones excesivos cerca de donde preveamos la presencia del lucio y, sobre todo, intentaremos siempre que nuestro señuelo se comporte de forma natural. Huelga decir que el lucio es un maestro de la detección de sonidos y vibraciones, así que si pisas piedras con descuido, o eres de ésos que se especializan en tirar alicates contra la borda de la embarcación… olvídate de los lucios. ¡Buena pesca!

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