sábado, 16 - Dic - 2017
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Cómo afecta el viento a la pesca de la carpa

Cómo afecta el viento a la pesca de la carpa es un misterio

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Texto y fotos: Raúl López Ayala.

Pero sí existen algunas pautas que podemos seguir, y también extraer conclusiones gracias a la observación. Te damos respuesta a esa eterna pregunta… ¿Cómo afecta el viento a la pesca de la carpa?

Vientos cálidos y “rutas de alimentación”
Existen algunas teorías que hablan sobre las rutas de alimentación que siguen los peces respecto a la dirección de los vientos dominantes en cada lugar, aunque dada la peculiar situación geográfica y la orografía tan irregular con la que contamos en la Península Ibérica, cada lugar puede reunir unas características muy concretas, en donde los vientos de carácter local generen unas condiciones realmente únicas.

Por regla general, existen estudios que confirman que en condiciones en las que la temperatura exterior del aire es superior a la del agua, los peces suelen seguir sus rutas de alimentación en la misma dirección que la del viento, (sobretodo en aquellos lugares de mediano y pequeño tamaño y no demasiada profundidad) y más aún si el agua se mueve de zonas mas profundas a lugares mas someros.

También es posible que se de la situación de varios días seguidos de vientos dominantes, en donde los estratos del agua que se encuentran a distintas temperaturas, se van mezclando hasta el punto de conseguir una temperatura homogénea para todas las capas de agua, por lo que los vientos dejarán de ejercer su influencia, y lo más productivo sea pescar en los lugares típicos de alimentación de las carpas.

En el caso de los embalses y de los lagos de gran tamaño, los peces suelen moverse y permanecer en zonas o sectores mas o menos habituales y nos inclinaremos por aquellos lugares (dentro de cada sector) en los que los vientos dominantes puedan traernos en su ruta a los peces por delante. Como es lógico, deberemos siempre de conjugar la dirección de los vientos con las zonas potenciales de pesca en donde la profundidad, la orografía del fondo o la distancia de la orilla sean las correctas. Si conseguimos ubicar uno de estos lugares (aunque pueda darse el caso de tratarse de vientos trasversales, no siempre frontales) estaremos sin duda alguna en uno de los mejores lugares en donde colocar nuestra “trampa” a la espera de nuestras queridas carpas….

Un viento de componente Sur o Suroeste estable, suele ser por regla general una de las mejores condiciones de pesca que nos podemos encontrar, independientemente del momento del año en el que nos encontremos, ya que estos vientos (normalmente cálidos) son típicos de bajas presiones y suelen venir acompañados de nubes y lluvia.

Por último, los vientos de componente Este (Noreste o Sureste), suelen resultar interesantes en aquellos lugares con orientación Oeste, sobretodo a primeras horas de la mañana y si vienen acompañados de nubes. En situaciones anticiclónicas (altas presiones), la pesca siempre resultará más irregular e incluso peor.

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Vientos fríos, lo peor que nos puede pasar
Otro caso bien distinto, es aquel en el que la temperatura del aire exterior es inferior a la del agua. En este caso el viento acelera el enfriamiento de las capas superficiales del agua y a diferencia que con el viento cálido, la elección de un puesto expuesto al aire de frente puede resultar completamente contraproducente.

Tal vez la peor condición que podamos encontrar en acción de pesca sea la de los temporales, que por regla general, suelen venir acompañados de vientos fríos y prolongados de componente Norte-Noroeste. Estos vientos, sobretodo si vienen acompañados de lluvia, enfrían considerablemente y de forma muy rápida la temperatura del agua, y siempre suele resultar nefasto para la pesca, ya que los peces dejan de alimentarse y tienden a buscar zonas profundas o bien al abrigo de la influencia de estos vientos. Bajo estas condiciones, casi mejor quedarse en casa….

La presión atmosférica como valor decisivo

Uno de los factores que también influyen de forma muy directa en el comportamiento de los peces es la presión atmosférica. La presión, “el peso” que ejercen sobre la superficie de la tierra los millones y millones de moléculas de aire que hay en nuestra atmósfera, y que se mueven constantemente.

Los elementos que interactúan en que esta presión (peso) varíe de un lugar a otro, son la gravedad de la Tierra, que produce que a mayor altura, haya menos aire y por tanto menos presión atmosférica, y el sol, que calienta el aire y la superficie terrestre y origina variaciones térmicas y a su vez diferencias de presión.

Dado que la atmósfera siempre tiende a buscar un equilibrio térmico, se producen desplazamientos de aire de un lugar a otro, y eso es lo que conocemos como viento. Todos estos procesos combinados a su vez con la topografía del terreno y otros factores añadidos causan otros fenómenos como, por ejemplo, las nubes.

Los valores de la presión atmosférica se miden mediante el barómetro en unas unidades llamadas milibares. La medida media de presión a nivel del mar es de 1.013 milibares, por encima de este valor se considera altas presiones, representado por una –A– de anticiclón, asociado (aunque no siempre) a buen tiempo, y por debajo se consideran bajas presiones, representado por una –B– de borrasca, asociado generalmente a mal tiempo, (aunque también depende para quién…).

Los peces suelen responder bastante bien ante situaciones de bajas presiones estables y prolongadas con vientos de componente Sur-Suroeste, tiempo nublado y acompañado de lluvia intermitente. En cambio, ante situaciones de altas presiones y con importantes variaciones térmicas entre el día y la noche, la actividad en los peces disminuye notablemente.

Una subida repentina de la presión después de un periodo de bajas presiones, suele activar a los peces durante un par días, pero a medida que pasa el tiempo esta actividad decrece. Cuando pasa lo contrario y hay una bajada repentina de presión después de un periodo de altas presiones y en contra de lo que se suele creer, esto suele activar a los peces de forma muy rápida, sobre todo cuando el agua se encuentra a una temperatura relativamente alta.

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